Mi batalla contra el cáncer.

Por: Mariapaz Allemant

TW: En este artículo voy a hablar sobre cómo vencí al cáncer y mi experiencia con la enfermedad.

Probablemente hayan escuchado sobre el cáncer antes y sobre cómo es un grupo de enfermedades que se caracteriza por el desarrollo de células anormales malignas que poco a poco se van apoderando  de todo el cuerpo y en varios casos conduce a la muerte. Las personas también tienen la idea de que el cáncer es algo que debilita a sus “víctimas”; en mi caso no fue así. Cada vez que alguien me pregunta sobre mi experiencia con el cáncer me siento más que feliz de hablar sobre ese tema ya que me siento muy orgullosa de lo duro que luche para combatir esta enfermedad y también siento que es un tema que no se toca mucho pero que es sumamente importante de compartir.

Cuando descubrí que tuve cáncer tenía 6 años. No presentaba ningún síntoma, solo me estaba lavando los dientes y sentí que tenía un bulto en el paladar. Llamé a mi mama para que me lo revisara y tan rápido cuanto lo vio nos dirigimos a la clínica. Ahí nos dijeron que no sabían muy bien qué era entonces fuimos a un especialista y nos dijo que me tenían que operar y sacarme ese bulto para ver qué era. Me operaron y tuvimos que esperar dos semanas para que nos den los resultados, lo cual fue una tortura. Después de esas dos semanas estábamos en camino a Las Dunas cuando llamaron a mi mamá para decirle que tenía  un tumor de rabdomiosarcoma, que es un tipo de cáncer. No me acuerdo mucho de ese viaje a Las Dunas pero si me acuerdo que vi a mis papas llorar, mucho. 

Considerando que era una niña de tan solo 6 años la cual no sabía ni siquiera multiplicar, la palabra “cáncer” era algo de lo que no tenía mucho conocimiento, Mi mamá me contó que un día le dije que “las personas con cáncer se morían” lo cual es verdad en algunos casos pero no en todos. Esto causó que mi mamá lloré pero no lo dije para herir sus sentimientos, sino porque no entendía de qué se trataba la enfermedad y pensé que esa iba a ser mi realidad, y que tan solo con 6 años iba a morir. Hay veces en las que agradezco que me dio a una temprana edad cuando no tenía responsabilidades ni mucho conocimiento acerca del tema. Dos meses después de que me operaran me volvió a salir el tumor entonces mis papás decidieron que lo mejor para mi salud sería  un tratamiento en el hospital “MD Anderson Cancer Center” que queda en Houston. Para mí en esos tiempos lo más difícil no era el hecho que tenía cáncer, era el hecho de que yéndome a Houston para el tratamiento, estaría dejando toda mi vida atrás y mudándome a un país extraño en el cual no tenía amigas ni mi colegio ni nada de lo que conocía. Mis papás no me explicaron mucho del tema porque me querían proteger. Me acuerdo perfectamente que mi papá me dijo que nos íbamos en un “viaje especial” a Estados Unidos por unas semanas y yo no podía más de la felicidad porque pensé que iba a ser un viaje rápido lleno de diversión pero en realidad fue todo lo contrario.

Fui a Houston por primera vez solo con mi papá porque mi mamá acababa de dar a luz a mi hermano, lo cual me causó demasiada ansiedad porque mi mamá y yo siempre hemos hecho todo juntas. Apenas aterrizamos tuvimos que ir directo al hospital para que me hicieran los exámenes de sangre y radiografías, algo que me agarró muy desprevenida porque no entendía por qué me estaban llevando a un hospital en mi “viaje especial”. Y así fue un par de semanas llenas de muchos exámenes médicos y consultas con diferentes doctores, y mi yo de 6 años confundida sin saber que estaba pasando y qué era exactamente lo que tenía. Después de que me operaron por segunda vez empecé mi quimioterapia y mi mamá vino a Houston a verme y quedarse conmigo. En esa época estábamos viviendo en un condo chiquito cerca del hospital y de ahí nos mudamos a una casa más grande cuando vinieron mis hermanos ya que el tratamiento iba a ser largo. Mi rutina era ir todos los viernes al hospital a hacer la quimioterapia y cada cuantas semanas me hacían MRI’s y CAT scans los cuales odiaba demasiado. Los primeros meses de quimioterapia no fueron nada fáciles. Se me empezó a caer el pelo, mis papas y yo corríamos a la clínica a las 4 de la mañana porque me despertaba con 40 de fiebre, bajé un monton de peso por los efectos de la quimioterapia y porque no podía pasar nada que no sea Pediasure sin vomitarlo. Tenía cambios de humores muy frecuentes y hubo una época en la cual culpaba mucho a mi papá cuando él solo estaba tratando de ayudar. Le decía “tú me has traído acá”, “tú eres el culpable de todo esto; solo quiero regresar a mi casa”. Fueron muchos meses en los cuales admito que el cáncer sí me debilitó, me tuvo como algunas personas dicen “holding on for life”,  pero  tuve el mejor support system que alguien podría tener, mi familia. Ellos no me dejaron mi lado en ningún momento. Mis papás siempre me enseñaron a nunca rendirme y siento que lo que más me ayudó fue que mantuve una actitud súper positiva por la mayoría del tiempo hasta cuando a veces las cosas se ponían muy feas, nunca me deje amilanar por el hecho de no tener pelo, por mi apariencia física creada por los efectos de la quimioterapia,ni por tener cáncer y  trate de vivir mi vida de lo más normal sin dejar que esta enfermedad se apodere de mi. Pasó un año completo de quimioterapia, operaciones, protons, tratamiento y mucha pero mucha perseverancia, y por fin pude volver a Perú, y esta vez cancer free.

Quería compartir mi experiencia ya que ahora tengo 17 años y han pasado casi 11 años desde que fui diagnosticada y casi 10 años desde que no me dejé vencer por el cáncer, y puedo decir que salí de esta experiencia más humana , más fuerte y más survivor que nunca. También ahora puedo decir que sé mucho sobre el cáncer y siento la responsabilidad de usar mi voz para informar y educar a las personas alrededor mío sobre este tema. El mensaje que yo quiero transmitir es que tener un mindset positivo tiene mucho poder sobre cómo te sientes, no solo emocionalmente sino físicamente. También, el estar rodeada de personas que te alientan y te demuestran su cariño constantemente es crucial para salir adelante en tiempos difíciles, aunque al final del día la única persona que tiene el control de cómo manejar una situación difícil somos nosotros mismos y cuánta determinación tenemos para poder alcanzar nuestra meta, que en mi caso fue combatir el cáncer. Siento que yo creía en mí y sabía que sí daba todo de mí lo iba a poder vencer y eso fue lo que me ayudó a curarme.

Yo vivo por la frase “todo pasa por algo” y estoy segura de que tuve cáncer por algo, porque me ha enseñado a ser perseverante, salir adelante, mantener una actitud positiva y sonreírle a la vida hasta en los momentos más oscuros, cuando la fe es lo único que te mantiene siguiendo.  Quería transmitir ese mensaje de positivismo  a otras personas y a la vez educarlos un poco sobre cómo es pasar por quimioterapia a una edad temprana y que cuando la vida se pone difícil hay que luchar, darlo todo y ser fuertes para poder salir adelante. Lo más importante es mantener una actitud positiva ante todo siempre.

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