El introvertido

Aprender quién eres, cómo estás compuesto, es decir tus detonantes y configuraciones, es un trabajo arduo y subjetivo. Somos títeres que le pertenecen a un ventrílocuo, nuestra mente maneja los hilos y consecuentemente nuestras vidas. ¿Ves porque es vital entender quienes somos? Nadie quiere pasar su vida entera en un teatro que no le corresponde. 

Nunca le he prestado mucha atención a las categorías psicológicas, extrovertidos e introvertidos. Para mí una palabra no era suficiente para explicar las locuras que pasan diariamente por nuestras ágiles neuronas. No sabía si ser introvertida era algo malo o como diferenciar mi personalidad llena de rasgos tan propios míos. 

Tampoco nunca había entendido que albergaban estas dos palabras tan ajenas a mí. Ser introvertido no es ser tímido ni estar socialmente incómodo. Según Susan Cain, la diferencia entre estas dos personalidades es como responden a los estímulos. Un introvertido va a estar en su estado ideal de mayor productividad cuando se encuentra en espacios mínimamente estimulantes mientras que un extrovertido puede preferir ambientes con mayor flujo de personas, ruidos, etc. Y así como todo en la vida, nada es absoluto, estas palabras solo intentan materializar y resaltar características presentes en muchas personas para intentar entender mejor las perspectivas que nuestro prójimo tiene del mundo y poder ser más empáticos.

Sin embargo algo que siempre he visto es la inclinación de la sociedad hacia las personas extrovertidas, ruidosas, que dicen todo en voz alta.  Viendo esto en el colegio o en ambientes sociales. Es como si la sociedad quisiera que todos sigamos estos moldes que crearon sobre lo que es ser un estudiante perfecto o un ciudadano ideal. Los profesores aplaudiendo solo a estos líderes que comparten cada idea y cuya presencia se amplifica en cada rincón. Y es un molde en el que muchas personas no encajan; y no se sienten cómodos teniendo que ser alguien con quien no se identifican para ser “exitosos”. 

Y en la sociedad, muchos prefieren la compañía de personas ultra sociales que disfrutan de estar en cuartos llenos de personas, que entablan relaciones y comparten ideas con la facilidad de un beso. Lo cual me parece perfecto, mientras que no esperen que todos tengamos que cumplir esos estándares y que cuando fallemos ante ellos sea motivo de celebración también. 

¿Porque si eventualmente te quieres guardar tus pensamientos a ti mismo la gente te pregunta con mala gana, “porque eres tan callada”? No nos damos cuenta de que no todas las personas sienten esa necesidad de sacar su fuego interior de las mismas maneras. 

Ser introvertido es divertido de hecho, poder escudriñar tus experiencias con tal sensibilidad, descuartizar tu entorno en pequeños copos de nieve. Observar desde la distancia y, cuando vas a la playa poder ver más que dos pescadores en busca de comida en el océano; más bien ver una unión, una paz admirable y una cohesión con el ambiente. 

Querer tener estos momentos para pensar y reflexionar y que sean una de tus prioridades no es nada de lo cual sentirte avergonzado, más bien agradece tu visión esquelética del mundo. 

Otro punto importante, tus relaciones intrapersonales. Hoy en día hemos aprendido que más es mejor. Más contactos, más experiencias. Y pienso que es extraordinario y es una forma de vivir ya que todos somos diferentes. Pero también está bien tener menos y tener calidad. Poder contar a tus mejores amigos con los dedos de tus manos no desvaloriza el valor de tus relaciones personales, al contrario, porque lograste encontrar personas que te hacen sentir propósito y pertenencia en este mundo incierto. 

Como dice Jean Granneman, la introversión es “la preferencia por ambientes tranquilos, mínimamente estimulantes”. Es una preferencia, una elección lo cual significa que no eres menos feliz al no ser expuesto a avalanchas de personas o sonidos y más. Significa también que los introvertidos “son más sensibles a la dopamina, el neurotransmisor del ‘bienestar'” entonces es más probable que se vean agotados después de largas situaciones sociales. Pero ser introvertido no significa carecer de habilidades sociales ni ser tímido, tu habilidad de socializar no tiene necesariamente que ver con tu tipo de personalidad sino con tus experiencias y dominio de estas. 

Debo decir que nunca me había puesto a pensar arduamente en estos hechos, pero luego de investigar sobre este tema recordé como me había sentido en muchas de estas ocasiones. Después de una larga noche de socializar y disfrutar de ello, de estar brincando y gritando a gritos estridentes, en un punto de la noche me sentía agotada y quería volver a un espacio tranquilo donde pudiera pensar con claridad y hablar honestamente en silencio con las personas que cuento con los dedos en mis manos. 

En conclusión, este artículo no está hecho para hacer sentir mal a nadie ni tiene como objetivo ofender a nadie, sino quería compartir esta información que nos puede ayudar a reflexionar y abrir nuestra mente a nuevas posibilidades. A fin de cuentas, estas son solo palabras, extrovertidos e introvertidos, pero nos pueden ayudar a entendernos mejor y valorar todas las personalidades únicas y magníficas que tienen todas las mentes. 

Videos del tema:

Fuente: 

https://www.bbc.com/mundo/noticias-44338927

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