Dios mío, ayúdame a sobrevivir a este amor mortal

Sé que mi muerte es inevitable. Solo te pido dejarme morir saciado con mi amante.

Con la esperanza de una reconciliación y la verdadera memoria de un país unido es que se genera el apego hacia la obra en el muro de Berlín, referida como el “Beso Fraternal”. Sin embargo, estos sentimientos no son los concebidos por Dimitri Vrubel, su creador, un artista ruso, quien un mes antes de la demolición del muro de Berlín en 1991, decidió vociferar un auge de paz. Esta pintura en acrílicos se convirtió en un símbolo de la Guerra Fría y de la división que Alemania sufrió tras el fin de la Segunda Guerra Mundial cuando quedó dividida entre el Este socialista y el Oeste capitalista.

Brotherhood Kiss- Calvert Journal

Dimitri Vrubel, según lo que cuenta en una entrevista a The Calvert Journal, se cruzó por sorpresa con una amiga francesa en Moscú, quien le pidió que recreara la foto icónica del beso entre Brezhnev, el secretario general de la Unión Soviética, y Honecker, el secretario general del partido de la Unión Socialista en Alemania del Este en 1979. La fotografía fue captada cuando ambos se reunieron para celebrar la fundación de la República Democrática Alemana, más conocida como Alemania del Este, fundada previamente hace 30 años, llevando a cabo una economía planificada, fruto de la indudable influencia que alcanzó la Unión Soviética en Europa oriental en el siglo XX.

Aunque a primera vista se crea que el beso fue un símbolo de la unión de las dos Alemanias, desde otra perspectiva fue un símbolo de la fraternidad de dos líderes socialistas marxistas, quienes quisieron plantar las raíces de su ideología aún más adentro del suelo demócrata capitalista. Es por la frase bajo la ilustración que los seguidores del capitalismo, o aquellos que no apoyan el socialismo, se sintieron representados con la ilustración que fue pintada en la Alemania del Este. La frase dice: ‘Dios mío, ayúdame a sobrevivir a este amor mortal’. 
Luego de 12 años de haber sido tomada la fotografía, cuando el muro se caía por la integración de los dos bandos, es que fue pintado el Beso fraternal. La mortalidad del sistema fue la evidencia del fracaso de la fraternidad que existió entre Brezhnev y Honecker, y el pintor no estaba cegado de eso; usó los hechos del presente para rescatar la prevista caída por los oponentes, así dándole el poder de la razón a no solo todos aquellos que rechazaban el socialismo, pero aquellos que no veían fin exitoso a una guerra. La pintura no es un símbolo de la auténtica unión entre Alemania, más bien del evidente fracaso de la Unión Soviética en ella.

Dmitri Vrubel- The Calvert Journal

Es mediante el dolor de ver a separadores reforzar sus lazos a través de un beso que el artista logra captar la atención del público buscando un error en tanta perfección de una economía planificada que parecía tener un plan impecable. Es ahí donde nos fijamos en el mensaje que transmite las elecciones de la forma de expresión del artista.

Atrayendo a quien lo mira, inmediatamente el beso es la acción central del mural. Atrae la atención al público porque dos hombres besándose no es algo que en la actualidad se acostumbra ver sin provocar una discusión entre los testigos. Investigando un poco, pude entender que la acción de besarse entre hombres en Rusia es un saludo tradicional no ejercitado de forma común: se da un beso en cada mejilla y en los labios. Esta costumbre se extrae de los ritos religiosos de la rigurosa Iglesia Católica Ortodoxa rusa, que en la antigüedad ejercía un poder mayor en la población, haciendo que la práctica de besar imágenes o al prójimo sea extensa.

Y es por el contexto oriental que el beso puede parecer sorprendente para la audiencia occidental más allá por los motivos de sus connotaciones homosexuales, ya que las costumbres no permiten alejarnos del hecho que es una sátira de los líderes socialistas. Sin embargo, esto no descarta el hecho que parte de la población rusa pueda ser capitalista. Por eso, para el oriental y el occidental el hecho de mostrar una acción predominantemente homosexual, que no se acepta en sus totalidad por una gran mayoría en el mundo, o que no iniciaría alguna discusión en contra o en defensa, es llamativo . Ambos líderes están tan enamorados del socialismo de Marx que son llevados a la locura ridícula por aquellos que no sintieron amor por sus difusores.

¡Dios mío, ayúdame a sobrevivir a este amor mortal! ¡Ayúdame a librarme de la adoración que me va a costar la vida! 

Sin lugar a duda, las muertes que circulan entre las 200 fueron causadas dada la desesperación de cruzar en busca de lo que escaseaba. Al no poder conseguir una visa luego de ser analizado rigurosamente, los alemanes de la República Democrática Alemana (del este) en la mayoría de los casos, se rindieron ante el Niksen y cruzaron la frontera de manera ilegal, exponiéndose a los soldados en las postas de vigilancia listos para disparar a cualquier traicionero del estado. Pero la situación no era del todo trágica para la población, ya que hubo un rescate de alrededor de 30,000 prisioneros políticos por la Alemania Federal, y aproximadamente 4 millones de alemanes pudieron tramitar exitosamente visas para emigrar a Alemania o por países intermediarios. 

Al ver que un simple beso no costaba la vida de aquellos que sí se conforman con la restricción, el comunismo, y sus ramas, los extremistas seguían aumentando su poder. Fortaleciéndose. Consolidándose. El “Beso Fraternal” es la prueba. El beso entre Honecker y Brezhnev es parte de una muestra de compañerismo parte de una red más grande de manifestaciones de apoyo entre líderes socialistas a través de las figuras del siglo XX. Algunos otros besos que se pueden apreciar en fotografías incluyen aquellos con Stalin, Nikita Krushchev, Konstantine Chernenko, y Mikhail Gorbachev. Otras obras artísticas más recientes incluyen besos ficticios entre el presidente Donald Trump y Vladimir Putin, o entre Donald Trump y Kim Jong Un. 

Con las fuerzas políticas no dejando espacio para un respiro, se abre paso para las disputas ambientales, industriales, tecnológicas y económicas. Si bien la obra de Vrubel no es evidencia de una reconciliación como es dado en el caso sus recreaciones con diversos líderes del mundo, la unión es el tema que caracteriza mejor al sentimiento de los líderes socialistas y al de aquellos que no concuerdan ahora, pero en un futuro podrían llegar a un acuerdo, a un beso. 

Besos no van a faltar más adelante. Pero detectar aquellos besos mortales es un deber que no podemos dejar en manos del futuro.

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